New Media, TV y Nuevas Plataformas. Llegó la hora de la convergencia.
Hablemos de lo que viene, de lo que está pasando y de lo que acaba de pasar.
Los medios están cambiando y el mundo cambia con ellos. La idea es que juntos nos vayamos preparando.
Cuando termine este mundial muchos clubes del mundo van a tener grandes ganancias gracias a las ventas de los jugadores que hayan logrado lucirse y transformarse en figuras. También van a sacar cuentas alegres las estaciones de televisión, radios, diarios y medios electrónicos que hayan sabido explotar comercialmente al mundial como producto. Sin embargo, también habrá buenas noticias para las marcas que hayan logrado crear eficientes herramientas de fidelización en la red, apelando por supuesto al corazoncito de los 30 mil millones de hinchas que estarán pegados frente a la TV. Un fanático es capaz de cualquier cosa por el equipo de sus amores. No importa cuán ridículo se pueda ver - como la foto de mi mismo que “pinté” con los colores de Chile -, un hincha siempre hará de todo para apoyar a su selección, especialmente en un mundial. Y eso las marcas lo saben. La foto que encabeza este posteo es resultado de una campaña viral en Facebook de una conocida empresa cervecera de Estados Unidos, Budweiser. Ellos aparecen como una compañía ligada al fútbol y al mundial, con toda la simpatía que eso genera, y además ganan seguidores en su pagina de Facebook, ya que antes de pintar la foto con los colores de cada país uno debe hacer click en “I Like Budweiser”. Resultado: el fanpage de la cervecera tiene nuevos miembros y en el perfil de cada uno de esos miembros aparece “a XXXX le gusta Budweiser”. Y ese es sólo uno de muchos ejemplos. En Chile ABC Din está haciendo una eficaz campaña en la web, valiéndose de “Marcelo Piensa”, el personaje del imitador Steffan Kramer, y del amor de todos los incondicionales de la selección. La frase “Si estás con La Roja hacé click acá” deja indiferentes a pocos. Esta identificación y uso del capital emocional es lo que está moviendo a muchos en este partido mundialero que se juega fuera de la cancha. Ya no importa tanto cuáles son los auspiciadores oficiales del mundial, gracias a la red las demás marcas pueden asociarse de igual forma – y a mucho menos precio – a este gran evento. Y lo hacen de forma directa, apelando a la emoción del usuario y transformándolo en un agente activo en la diseminación de los contenidos y atributos con los que esa marca quiere asociarse. Los publicistas y creativos entendieron que la web no sólo transmite contenidos sino que conecta personas; personas que se traspasan contenidos que para ellos son valiosos. ¿Aprovechamiento comercial o uso inteligente de este nuevo medio? Me quedo con lo segundo, porque debo confesar que me puse más que contento de pintar mi foto de perfil de Facebook con los colores de La Roja. Como buen hincha no más.
>Hace rato que no escribo nada, así que aprovecho de pedir disculpas a los que leen esto (no muchos) por dejar la página botada.
Pero en medio del trabajo y todo lo demás, el final de Lost, o mejor dicho las seis temporadas de Lost, ameritaban algunas líneas y aquí van.
Este artículo apareció publicado además en 13.cl, en un especial en que ahondamos sobre el fin de la serie y sus repercusiones entre los fans y en la industria de la TV.Más adelante habrá post sobre Lost y su repercusión en la web (y luego...)
Lost más allá de la pantalla
El pasado fin de semana, y este lunes también, Twitter, Facebook y varios foros en Internet han sido el terreno de batalla para que fanáticos y detractores de Lost se pronuncien sobre el final de la serie. Mientras algunos hablan del “vacío” que ahora enfrentan, otros alegan que los creadores y la cadena ABC fueron los culpables de que Lost haya perdido calidad con el paso del tiempo al preferir las ganancias económicas de extender el relato a seis temporadas, en vez de mantenerla sólo con las tres de la historia original.
Sin embargo, la historia de Jack y sus amigos no será recordada por la plata, sus actores, sus temporadas, o si mantuvo el suspenso o no; será recordada porque fue una serie que se atrevió a innovar e introdujo elementos que cambiaron la narrativa en TV.
Desde la primera imagen del primer capítulo podemos encontrar esta impronta: el plano al detalle en el ojo de Jack en el bosque de bambú es el preludio para una historia no-lineal con saltos al pasado, escenas totalmente irreales y muchas más interrogantes que respuestas. Y eso la hizo apasionante.
Los críticos y teóricos de los medios en Estados Unidos y Europa habían encontrado un nuevo objeto de estudio que, curiosamente, venía desde la TV, el hermano pobre intelectualmente hablando del cine y la literatura. Se formaron bandos: por un lado quienes decían que Lost debía seguir el camino trazado por David Lynch en “Twin Peacks” y no explicar los enigmas de la serie; otros argumentaban que el desafío era explicar todo de forma creíble y coherente. Mientras tanto, los fans llenaban blogs y cientos de sitios web con teorías sobre los personajes, sus nombres y las pistas que dejaban los creadores de la serie.
Guiños filosóficos y literarios.
Los nombres son pistas para entender el papel que juegan algunos de los personajes en la trama, o al menos lo que representan. Más allá de las referencias obvias como Jack Shepard (fonéticamente en inglés suena igual que Sheperd, pastor), hay otros más sesudos.
John Locke En la vida real fue un filósofo y físico inglés. Conocido como el padre del Liberalismo, es uno de los responsables ideológicos de la Revolución Francesa, la Constitución de Estados Unidos y de la idea de sociedad que hasta hoy impera en gran parte del mundo desarrollado. Locke argumentaba que el hombre es naturalmente razonable y tolerante, por lo que el Estado sólo existe para garantizar su libertad. Y esa, según él, es la causa de la existencia de las sociedades.
En Lost el personaje que posibilita la convivencia social en la isla, proveyendo alimento a los demás habitantes y explorando el lugar para descartar peligros, se llama justamente John Locke. Y su búsqueda por una razón que explique la llegada de los náufragos es uno de los motores de la serie.
David Hume¿A los fanáticos de Lost les suena el apellido? ¿Un tal Desmond Hume? El ex fuerza especial del Ejército Escocés es uno de los personajes bisagra en la historia. En él las reglas del espacio y el tiempo no aplican, por lo que puede viajar al futuro y al pasado, conocer vidas paralelasy empujar parte de la trama desde sus viajes. Eso es posible gracias a que Desmond se encuentra con Daniel Faraday, un científico que pasa a ser su “constante”. Y aquí es donde la filosofía de Hume se hace presente, aportando un dato crucial, ya que constante es un evento que aparece siempre ligado a otro, por lo que creemos que el primer evento es la causa del segundo. Según Hume no hay motivos para creer que esta causalidad exista, solo hay constancia. Por eso llamó constante a aquel evento que permanentemente nos hace explicarnos cosas. ¿Acaso no es ese el rol de Desmond? Gracias a él vimos develados varios misterios y hubo personajes que lograron entender su propósito en la isla o el significado de su vida fuera de ella.
Para hacer aún más clara esta referencia filosófica los guionistas de Lost incluyeron otra coincidencia entre el Hume ficticio y el real: ambos son escoceses.
Jean-Jacques Rosseau Aunque nació en Ginebra, este filósofo, escritor y compositor escribió la mayoría de su obra en Francia, el país natal de una antigua habitante de la isla de Lost, Danielle Russeau.
Danielle llegó a la isla producto de un naufragio y su vida en ella refleja fielmente la obra de Jean-Jacques: el hombre (mujer en este caso) en estado natural y salvaje, sin las convenciones ni normas de la sociedad. Esto queda aún más claro cuando (ALERTA SPOILER PARA QUIENES NO HAN VISTO LA ULTIMA TEMPORADA) la vemos en “la otra vida” como una mujer feliz, atractiva y madre realizada.
La Biblioteca de Lost
¿Se acuerdan de Sawyer leyendo en el campamento de la playa? Bueno, cada vez que podíamos ver el título del libro que Sawyer leía, en realidad los guionistas estaban dando una pista de algo que iba a ocurrir en la serie. Y lo hacían también con los demás personajes.
Haroun y el mar de historias fue escrito por Salman Rushdie y cuenta las aventuras de un niño que viaja a un reino fantástico para revivir el espíritu de su padre. En el camino se encuentra con un contador de historias que ha perdido la habilidad de comunicarse (como Sun que deja de hablar inglés). Este libro aparece en Lost en el primer episodio de la VI Temporada, “LAX”, y lo está leyendo Desmond en el avión sentado junto a Jack. OJO ALERTA SPOILER Al final de la serie sabemos que el viaje de Jack, tal como el de Haroun, tiene que ver con la búsqueda de su padre.
Manservant and Maidservant de Ivy Compton-Burnett es una historia sobre cómo los errores del pasado vuelven a la vida de su protagonista. Este libro aparece en el último capítulo de la IV temporada, “There is no place like home”, en el velador de Kate, cuando Kate sueña que Claire está en la habitación de Aaron. Este sueño es uno de los primeros indicios de la decisión de Kate de encontrar a Claire para que ella asuma su rol de madre del niño.
La invención de Morel del argentino Adolfo Bioy Casares es uno de los libros que cae en las manos de Sawyer, el más lector de los personajes, en el campamento en la playa. Se trata de un fugitivo que se esconde en una isla del pacífico sur que se enamora de una turista. Como este libro aparece en el cuarto capítulo de la IV temporada, “Eggtown”, anunciando que el ex convicto Sawyer se iba a enamorar de una mujer que podría ser una “turista”: no nació en la isla y llegó a la vida de los náufragos desde la villa de “los otros”, Juliette.
Innovaciones que quedan
Aparte de todas estas referencias, hay elementos en la narración televisiva de Lost que marcaron un antes y un después en la industria.
Uno de los grandes momentos de la serie ocurre en el capítulo final de la III temporada cuando se revela que lo que aparentemente eran flashbacks, eran en realidad flashforwards. Fue tal el impacto que causó esta revelación, junto a su buena acogida entre el público, que al poco tiempo apareció una serie que se llamó….”Flashforward”. Y aunque fue cancelada, claramente el haber provocado un heredero es un gran logro de Lost.
Junto a esta innovación narrativa está el riesgo que tomaron los creadores al decidir no explicar muchos de los misterios de la isla. ALERTA SPOILER En el último capítulo no se sabe de dónde llegó la madre adoptiva de Jacob y su hermano, por qué existe el “humo negro” o por qué existe la isla. Una apuesta que continúa la línea de las primeras temporadas cuando no sabíamos nada de los números (4,8,15, 16, 23, 42), el humo negro, o “los otros”. Y cualquier nuevo dato sobre ellos sólo aumentaba el suspenso.
Sin duda falta para saber en qué se va a transformar el nuevo formato iniciado por Lost; si va a ser un nuevo género o una nueva forma de narrar historias. Sin embargo podemos estar seguros que algo sí va a pasar en la industria televisiva luego de estas seis temporadas en la isla.
Es raro cuando las cosas en que uno cree resultan. Algunos lo llaman milagros, otros casualidad. Yo prefiero creer que es el autocumplimiento de una profecía, a falta de un nombre mejor. Pero lo ciertto es que eso es lo que me pasó con Twitter…
El peladito de la foto es Clay Shirky. Seguramente muchos de ustedes lo conocen. Este señor es uno de los gurú de Internet. El tipo hace clases en la Universidad de Nueva York, escribe libros sobre Internet y sus efectos, es consultor de varias empresas y hace un par de semanas estuvo en Chile como invitado estrella de la Feria Conecta de Telefónica.
Antes de eso, déjenme contarles que yo conocí el trabajo de Clay Shirky hace algunos meses, cuando estudiaba mi master en USA y me tocó leer su libro “Here Comes Everybody”. Y sencillamente me trastornó. En su libro él explica como los grupos de gente ahora pueden organizarse sin tener que asumir el costo inherente que implica armar una organización. Sin gerentes, ejecutivos, secretarios, juniors, etc… ahora sólo se necesita que nos guste un tema en común - o una causa – nos conectemos en línea, la discutamos, promovamos y hagamos algo de ruido. Osea, que creemos una comunidad. Si quieren saber más sobre ese tema, les recomiendo esta charla de Shirky en que presenta su libro:
Pero la cosa es que a mí este tema me trastornó. Especialmente por las implicancias que puede tener para un medio de comunicación el hecho que los ciudadanos comunes y corrientes tengan las herramientas para organizarse y promover los mensajes de ese medio institucional, o promover los suyos propios. Warning para los media makers del establishment (osea yo, entre otros).
Sigo a Clay Shirky en Twitter y hace unas cinco semanas uno de sus tweets decía (traducido): “voy a Santiago. ¿Alguien sabe qué puedo hacer?”. Obviamente le escribí un correo a su sitio oficial, contándole que hasta hace poco había estado viviendo en USA, estudiando un master en Nuevos Medios y que ahí había conocido su trabajo y que me encantaría juntarme con él. Y mi gran sorpresa es que el tipo me contestó, me invitó a tomar un café al Hyatt. Y conversamos.
Antes de entrar al detalle y de intentar describir la muy especial sensación que se siente cuando uno está ante un grande (pero grande de verdad) y sentado frente a frente conversando, déjenme contarles un poco del trabajo de Clay Shirky.
El ha escrito varios libros en los que describe el impacto de Internet en la sociedad – lo bueno y lo malo – y predice cómo Internet está cambiando el mundo. No sólo las comunicaciones y la conectividad entre las personas, sino todas las instituciones que damos por hecho o por seguras. ¿Ustedes creen que tendríamos los problemas que tenemos con las Isapres si todos en Chile nos sumáramos en una cruzada online contra las prácticas abusivas? Él escribe sobre eso, sobre cómo Twiter, Facebook y los email están cambiando el mundo. Y da como ejemplo lo que está pasando en Irán, en que el gobierno ha censurado los medios pero los ciudadanos informan al mundo a través de Twitter. Por favor vean esto…
De eso escribe Shirky. Y eso a mí me inspira profundamente. Por eso fue una gran experiencia conocerlo y escucharlo personalmente hablar de democracia en los medios, de lo que se viene para la TV, de lo que está pasando en Irán y se puede repetir en Venezuela. También me sorprendí de ver cuán sorprendido está con la cantidad de celulares en Chile - “¿por qué los candidatos no hacen campaña por mensajes de texto?”, me preguntó – y de lo maravillado que sigue estando con las posibilidades que las nuevas plataformas nos dan.
Al final de nuestra conversación, le pregunté: “¿Qué crees tú que va a pasar ahora? ¿Qué es lo que viene?
El tipo se rió y me dijo que no estaba muy seguro y de inmediato me miró de vuelta y me contra preguntó: “¿Y qué crees tú que viene ahora?” Y yo, en medio de la mezcla de vergüenza y vanidad que implica responderle algo así a alguien así, sólo atiné a dar una respuesta muy obvia, pero él la escuchó como si estuviera oyendo a uno de los grandes autores del tema New Media.
“Así son los verdaderamente grandes”, pensé. Tan grandes como este fenómeno que estamos viviendo en que un computador conectado a otro y a otro genera esta tremenda red de ideas, inteligencia, soluciones y colaboración que llamamos Internet…por supuesto que también ha generado muchas cosas malas, pero de eso hablaremos en un próximo post.
Lo confieso… no me resistí a la tentación y me compré un Kindle en Amazon. Para los que no sepan, el Kindle es un aparato que permite descargar libros online desde Amazon y se leen en la pantalla del Kindle. Es como leer en el computador, o algo así… Aunque el aparato no es muy barato que digamos, a la larga es una buena inversión, ya que los libros “descargados” son más baratos que los libros que se compran en la librería (sobretodo si consideramos el estúpido impuesto al libro que pagamos en Chile). Entonces si a uno le gusta leer, la cosa vale la pena.
Confieso que no fue fácil la decisión; me encanta el olor de los libros, sueño con algún día tener una gran biblioteca con muchos títulos y hay pocos lugares que me gusten más que las librerías en que uno se puede sumergir horas. Sin embargo ahora me sumé al bando que lentamente podría terminar destruyendo los libros en formato papel.
Personalmente creo que esta discusión es secundaria, que lo más importante es que la gente lea, no importa dónde, cómo, ni en qué. Pero como en este blog hablamos de nuevos medios, hay un tema no menor que viene de la mano con estas nuevas plataformas para leer: ¿si entendemos como libro a esa combinación de forma y fondo papel-palabras impresas, si esa es la esencia del libro, el hecho de que ahora el formato sea distinto no implica acaso la aparición de otro medio? No sé si me explico claramente, pero ¿los textos que se descargan al Kindle pueden ser considerados libros? ¿O acaso son otra cosa? Me parece que estamos frente al nacimiento de algo completamente nuevo que puede cambiar la forma en que usamos el lenguaje escrito para comunicarnos, contar historias, entretenernos, etc… Tal como los email dejaron de lado a las cartas y la redacción de los mensajes interpersonales cambió. Una transformación que fue forzada por la nueva plataforma. Probablemente la literatura, tal como la entendemos hasta ahora, también va a cambiar.
Por supuesto que esto nos llama la atención y algunos hasta los alarma, sin embargo, no es la primera vez que ocurre. Ya en algún momento la imprenta cambió la producción literaria que venían haciendo los escribanos, luego aparecieron las revistas y otros formatos que hicieron de la lectura algo más masivo y no exclusivo de un grupo. Ahora está pasando algo similar.
Si nos fijamos, esto es lo mismo que está pasando con la TV, la radio, los comics, los diarios y todos los demás medios. Las herramientas de Internet están transformando TODO el panorama medial. La idea es tener los ojos bien abiertos para aprovechar la oportunidad.
Este señor de anteojos y mirada seria es Stephen Colbert. Aunque parezca lector de noticias, lo que en realidad él hace es conducir uno de los programas humorísticos con más rating y éxito en Estados Unidos: “The Colbert Report”, que es una parodia de otros programas “pseudo periodísticos” de las grandes cadenas como FOX y MSNBC, en que hay tipos que acomodan la realidad según sus creencias políticas. No hay notas ni noticias en esos programas, sólo puntos de vista muy de derecha o muy de izquierda.
Colbert parodia a Bill O’Reilly, uno de los líderes del conservadurismo norteamericano, haciéndose pasar por un ultraderechista presentador de noticias, pero que en realidad está muy desinformado, lo que contrasta con su actitud narcisista. Esta combinación produce un muy buen resultado en pantalla; el programa es derechamente divertido, usando un humor inteligente e incisivo.
Sin embargo, donde Colbert destaca incluso más allá de sus dotes como comediante, es en el hecho que ha sido el primero en entender que hoy en día las audiencias ya no son una masa inactiva, sino que son un red de agentes activos que comparten el interés por su programa. Él llama a su público su “nación” y los invita a transformarse en una extensión del programa: hace unos años logró que sus seguidores cambiaran un artículo de Wikipedia, diciendo que la población de elefantes en África se había triplicado –algo evidentemente absurdo -; mandó a su “nación” a intervenir una encuesta en Internet del gobierno húngaro para bautizar un puente, logrando 17 millones de votos para el nombre “Colbert”; y hace un par de semanas logró que ese mismo nombre fuera el ganador de una encuesta de la NASA para bautizar el nuevo nódulo de una estación espacial. Finalmente la NASA no optó por “Colbert”, pero reconociendo el espíritu democrático de la encuesta accedieron a bautizar así a la trotadora que usarán los astronautas para hacer ejercicio en la estación. En este video de CNN queda claro:
Todo esto es mucho más que anecdótico o entretenido, es la primera demostración de que la televisión cambió para siempre y ya no es un proceso de comunicación unidireccional en que la audiencia recibe pasivamente los contenidos que el emisor decide transmitir. Con las herramientas que Internet proporciona, esas audiencias se transformaron en organismos vivos que pueden interactuar y que quieren interactuar.
Una de las frases célebres de Stephen Colbert, intentando explicar el éxito de la intervención de sus fans en Wikipedia, es “esto es una prueba de lo que pasa cuando la democracia llega a la TV, mucho más fácil que llevar la democracia a Irak”.
Acá los dejo con un video que edité yo (nada muy pro y la calidad de la imagen no es muy buena) que muestra alguno de los grandes hitos de Colbert movilizando a su "nación". Esto es una prueba de que hoy en día, para ganarse al público, no basta con sólo ganar en el rating, hay que ser capaz de ganarse la lealtad y transformar a la audiencia en seguidores, en una "nación".
Kevin Barbieux vive en las calles de Nashville, Tennessee, en Estados Unidos y pasa los días en la biblioteca de la ciudad, usando sus computadores conectados a Internet, actualizando su blog: “The Homeless Guy.” Barbieux tiene más de 100 seguidores que regularmente siguen sus experiencias y reflexiones sobre lo que significa no tener un lugar regular para vivir.
Di con el blog de Barbieux como parte de la investigación que me tocó hacer para la clase de ética y minorías, en la que aprendí que la condición de “homeless” es mucho más compleja de lo que uno cree y que se parece más a una enfermedad crónica que a la conjunción de un par de factores que pueden llevar a alguien a la calle.
Sin embargo, por muy interesante que sea el tema, este post no es sobre qué es vivir en la calle, es sobre cómo algunos representantes del grupo más desposeído y con menos recursos de las sociedades, encontró en los nuevos medios las herramientas para darse a conocer y hacer sentir su voz en la esfera pública.
Barbieux no es el único, hay muchos otros “homeless” que escriben blogs y que aprovechan esta herramienta. Imaginemos qué puede pasar si más y más personas se les unen… el movimiento que se crearía… las cosas que podrían conseguir… serían considerados como una minoría más de la sociedad.
Esa es, al final de cuentas, la invitación para todos quienes usamos estas herramientas: participar. Y de esa participación comienzan a emerger fuerzas sociales que de otra forma permanecerían ocultas, ya que no tienen acceso a los canales tradicionales de comunicación.
Esa es la gran novedad y la gran revolución que enfrentamos ahora. El que se queda fuera se pierde una gran oportunidad.
Los medios de comunicación tienen el poder para convertir a alguien en celebridad, para “elevar” a esa persona y ayudarla a vivir las bondades de la fama. Pero la fama no siempre es buena, como hemos visto en muchos casos, y frecuentemente trae consigo la desgracia para quienes se han hecho populares haciendo el ridículo o siendo humillados en público.
Si eso pasa con los medios de comunicación tradicionales, imaginemos qué puede pasar con los nuevos medios, los que no conocen la frontera del rating, ni del público delimitado de una revista o diario. Pensemos en lo que pasa en un medio como Youtube. El video a continuación es mundialmente conocido como “Star Wars Kid” y el protagonista es un niño de colegio de Estados Unidos que se para al frente de la cámara sin saber que ésta estaba grabando. Por favor vean el resultado….
“Star Wars Kid” conoció de inmediato los efectos tóxicos de la fama dentro de su colegio, pero apenas uno de sus compañeros subió el video a Youtube, esos efectos se multiplicaron. Este niño y su familia tuvieron que dejar la ciudad en que vivían y tratar de empezar su vida en otra parte, lo que debe ser prácticamente imposible, ya que este video ha sido visto más de 12 millones de veces, tiene más de 60 mil comentarios, se han hecho spin-offs, e incluso apareció en un episodio de South Park. Este efecto jamás se podría haber alcanzado en otra plataforma, a no ser que se tratara de alguien tan famoso como Obama o alguien por el estilo.
Antes de juzgar a Youtube, por favor veamos este otro video, que probablemente les resulte más familiar: La Caída de Edgar.
Este video que quizá ni siquiera hubiera calificado para “Video Loco” por cruel, ha sido visto más de 13 millones de veces, tiene más de 60 mil comentarios, muchos spin-offs y convirtió a Edgar en una celebridad en México. Pero una celebridad que ha aprovechado su fama: Edgard ha salido en TV y en ese mismo programa le ofrecieron un trabajo. Edgard estaba tan contento que incluso agradeció por TV al “amigo” que subió el video a Youtube.
¿Por qué las historias de Edgard y “Star Wars Kid” tienen un final tan distinto si son tan parecidas? La verdad es que no tengo idea. No sé cuáles son los factores que influyeron para que Edgard se convirtiera en estrella y su símil estadounidense probara el peor lado de la fama.
La única explicación que nos queda es lo que dicen los más renombrados teóricos sobre Internet y las redes sociales, quienes aseguran que ahora estamos viviendo el proceso de “ajuste” de una sociedad a un nuevo medio de comunicación. Sin embargo, ahora el ajuste será mucho más complicado de lo que fue el ajuste de cuando comenzó la prensa escrita, o incluso de cuando comenzó la TV. Ahora por primera vez, y como ya he dicho hasta el cansancio, los usuarios tiene las herramientas para crear contenidos. Y si el usuario se comporta como un niño cruel en una sala de clases, el resultado es una amplificación sin precedentes de esa crueldad en el ciberespacio. O puede ser pase algo distinto y el resultado sea lo que le pasó a Edgard.
Hay quienes dicen que este proceso de ajuste va a durar 50 años, medio siglo hasta que sepamos manejar estas nuevas herramientas, medir sus consecuencias y entender cabalmente los procesos sociales que traen consigo. Mientras tanto, sólo hay que seguir adelante con todas las consideraciones éticas y sociológicas sobre los efectos de todo lo que la web 2.0 trae consigo. Mientras no sepamos bien con qué estamos tratando, mejor tener cuidado.